CONCEPTO

Para la estrategia que asume el Cabildo de Gran Canaria en materia de Participación Ciudadana, la promoción de la implicación de la ciudadanía en el proceso de toma de decisiones de la acción política del gobierno trasciende la dimensión de gobierno abierto, abordando cuantos espacios sociales y de aprendizaje sean significativos para el fortalecimiento de la cultura democrática, el empoderamiento ciudadano y, en definitiva, la construcción de capital social. En el marco de esta estrategia, se quiere abordar las herramientas que, en el ámbito de la interacción de las relaciones económicas y sociales, contribuyen a facilitar una cultura participativa y colaborativa.

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Efectivamente, es en el ámbito de la economía social donde se han gestado y experimentado otras formas de relacionamiento económico más horizontales y con objetivos sociales, que se contraponen a las dinámicas más verticales de las relaciones capitalistas. En los últimos años, a estas experiencias de la economía social se le han sumado otras formas colaborativas de emprender y satisfacer necesidades sociales, lo que se ha dado en llamar economía colaborativa, cuya diversidad y riqueza de formas y relacionamientos ha sido fruto de la innovación social. Tras el inicio de la crisis económica de 2008 y la consiguiente contracción de los recursos públicos y de la inversión privada, la innovación social se ha convertido en uno de los cinco ejes fundamentales de la Estrategia Europa 2020 para la elaboración de políticas y para el emprendimiento orientado a una economía sostenible, social y colaborativa. En el Libro blanco sobre la innovación social este nuevo paradigma de la política europea se define como “ideas (nuevos productos, servicios y modelos) que satisfacen las necesidades sociales y crean nuevas relaciones o formas de colaboración. En otras palabras, innovaciones que mejoran la capacidad de la sociedad para su funcionamiento”. En este sentido la Unión Europea considera la innovación social como un instrumento útil y eficaz para responder a necesidades sociales todavía insatisfechas referidas a cinco grandes problemáticas: la inmigración, el desempleo, la pobreza, el envejecimiento de la población y los cambios climáticos.

Una acción dirigida a abrir espacios que generen empleos de calidad en Gran Canaria debe necesariamente abordarse desde una escala territorial y con una apuesta decidida por la innovación social como factor transformador del tejido cultural y socio-económico local. En este sentido, a diferencia de los modelos de desarrollo convencionales, sectoriales y decididos desde arriba, la innovación social supone experimentar localmente nuevas soluciones a partir de procesos colaborativos y abiertos. Procesos que suponen, por un lado, el impulso de capacidades que fomentan la creatividad y ponen en juego la inteligencia colectiva de sus habitantes. De otro lado, estos procesos de promoción de la innovación social implican directamente a la participación activa de las instituciones, las empresas y la sociedad civil de Gran Canaria.
En la estrategia Europa 2020 los programas de desarrollo local y regional han pasado del modelo de triple hélice (universidad, gobierno, industria) al de cuádruple y quíntuple hélice (universidad, gobierno, industria, sociedad, medioambiente) y reconocen el protagonismo de la ciudadanía para responder a las necesidades sociales emergentes.
Además, resulta evidente que frente a problemas de carácter general como el desempleo, la solución no puede hallarse en las formulas políticas y económicas convencionales. El problema del desempleo, en una realidad como la de Gran Canaria, debe tener en cuenta su condición territorial y su peculiaridad como isla y espacio ultraperiférico. Esta especificidad delinea un contexto especialmente favorable para a) redefinir el mix de variables endógenas y exógenas que sitúan Gran Canaria entre los lugares con la mayor tasa de paro del país, y b) activar nuevos procesos de regeneración social, cultural y económica.

Las prácticas de innovación social responden a necesidades reales y plantean nuevas modalidades de decisión y actuación. Se enfrentan a problemas complejos gracias a intervenciones de tipo reticular en las que la colaboración y la participación ‘desde abajo’ sustituyen a las formas verticales de control. Así pues, las comunidades, la ciudadanía se convierte en promotora de soluciones para resolver sus problemas que, además de las necesidades básicas, incluyen nuevas oportunidades de expresión, creatividad y convivialidad. El impacto potencial de estas iniciativas en el contexto social
y en el territorio resulta ser mayor cuanto mas inclusivos son los procesos de participación de la comunidad. Mas aún, la resolución de los grandes desafíos de la globalización, de las nuevas tecnologías y el poder de las corporaciones globales pasa por forjar alianzas socio-institucionales y sumarnos de lleno en la co-creación, la co- decisión, la co-producción y la co-gestión, que aúne la inteligencia de la colectividad y el acervo de lo público.

La innovación social en cuanto práctica que supone la creación de productos, servicios, ideas y nuevos modelos de comportamiento, puede encontrar un aliado especialmente eficaz en el diseño y las relaciones y las colaboraciones distribuidas. Un diseño participado y realizado con la comunidad que acompañe a los proyectos e iniciativas que están surgiendo en Gran Canaria que tratan de generar soluciones adaptadas a las necesidades de la comunidad, sean redes de ayuda mutua, huertas urbanas, grupos de consumo, proyectos de co-housing, empresas comunitarias que generan empleos y favorecen el bienestar local, además de aquellas que aportan tecnologías para favorecer la participación ciudadana.